Compartimos con ustedes un fragmento del diálogo 6 de "Temor, placer y amor". Jiddu Krishnamurti.
I.: Pero uno se forma una imagen de alguien incluso la primera vez que lo ve...
K.: Sí, sí. Puede ser un instante. Me gusta o no me gusta su rostro; me gusta o no me gusta el perfume que se echa, etc. En un instante uno ya se ha forjado una imagen, ¿verdad? Así es que me doy cuenta por vez primera de que tengo una imagen de usted y de que además esta imagen se ha forjado por el agrado o el desagrado. Yo soy alemán y usted no me agrada por ser francés, etc. Así es que soy consciente, por medio de la imagen que de usted me he formado, de mis reacciones hacia usted. ¿De acuerdo? ¿Les parece bien que prosigamos? ¿Se limitan a entender las palabras o realmente se observan ustedes? ¿Observan la imagen que tienen de mí o de otro? ¿Observan cómo se forma esa imagen? Si tienen marido o esposa, sabrán muy bien cómo se ha formado esa imagen. ¿Son conscientes de esa imagen? No si les agrada o desagrada. Porque si son conscientes de ella y además dicen que les gusta o no, entonces lo que están haciendo es añadir más a la imagen. ¿De acuerdo? O, por el contrario, dicen que lo que tienen que hacer es librarse de la imagen y con eso siguen añadiendo más a la imagen. Pero si observan esa imagen sin ninguna reacción... No sé si comprenden todo esto. ¿Es muy difícil? ¿Les gustaría emprender un viaje?
Este proceso es de mucha complejidad. A no ser que entiendan esto perfectamente bien, se les escapará todo lo demás. Así es que tienen que prestar mucha atención. Soy consciente de su camisa marrón, de su bufanda y del color que tiene. También soy consciente de que lo estoy observando a través de la imagen que tengo de usted y de que me he formado esa imagen escuchando sus palabras y viendo sus gestos, o bien por mis prejuicios sobre usted, o porque me agrada o desagrada usted. Eso es parte de la consciencia. Veo igualmente que esta imagen me impide observarlo a usted, ¡directamente! Me impide observarlo, ponerme en contacto con usted directamente. Entonces me digo que tengo que librarme de esa imagen. ¿Entienden? Y ahí es donde surge el conflicto, ¿no?
Cuando quiero librarme de la imagen que me he formado de usted, quedar libre de ella, porque quiero llegar a un mejor contacto con usted, a verlo directamente, esa es otra forma de reacción a la imagen.
Les decía que soy consciente de que tengo una imagen que me impide observar exactamente lo que es, lo que son ustedes, o lo que soy yo. Así es que quiero librarme de eso porque puede que sea más provechoso, más placentero, y puede que me produzca algún tipo de experiencia más profunda y más amplia.
Y todo esto es parte de la consciencia. En el mismo momento en que me quiero librar de esa imagen entro en batalla con la imagen del conflicto. De manera que ahora soy consciente de lo ocurrido. Soy consciente de su camisa marrón y del color de su bufanda, soy consciente de la imagen que de usted me he formado. Soy consciente de que esa imagen me impide ponerme en contacto directo con usted y ver exactamente lo que usted es, o bien que la imagen que tengo de mí mismo me impide observarme. Quiero quitarme esta imagen porque le he oído a usted decir que el conocimiento de uno mismo es muy importante. Por eso no quiero tener una imagen de mí mismo; quiero quitármela de encima, pero al querer quitármela surge el conflicto entre la antigua y la nueva imagen que he creado. ¿Entienden esto? De manera que ahora estoy sumido en el conflicto. Pero si este conflicto es agradable, quiero que prosiga. Si el conflicto promete un final con algún tipo de placer, quiero que prosiga; pero si produce dolor, lo que quiero es deshacerme de él. Así pues, me doy cuenta de toda la secuencia de lo que está sucediendo. ¿De acuerdo? Espero que estén haciendo a su vez esto conmigo: tomar la imagen que tengan de alguien, observarla, ser conscientes de ella, de la misma manera que son conscientes de la carpa, de los límites de esta carpa, de sus líneas, de su estructura, de sus piezas, sus aberturas, etc. De una manera similar son conscientes de ustedes con sus imágenes y lo que conllevan. Bien, estoy sumido en el conflicto. O bien soy consciente del conflicto tal cual es, o bien quiero cambiarlo y convertirlo en algo que me rinda más; o bien mi conflicto es muy superficial; o bien soy consciente de sus capas más profundas. Así es que la consciencia no es meramente una observación superficial de mis conflictos internos, sino que también por medio de ella quedan al descubierto estos mismos conflictos tan profundos. ¿De acuerdo? Si las capas profundas de los conflictos quedan al descubierto cuando uno es consciente de ellos y este hecho produce temor, entonces lo que quiero es dejarlo todo bien cerrado, bien cubierto, no quiero verlo. Entonces huyo; me evado por medio de la bebida, la droga, las mujeres, los hombres, la diversión, el entretenimiento, las iglesias, etc. Todo eso es parte del campo de la consciencia, ¿no? El huir del temor y conceder importancia a los destinos de mi huida, ¿no?
Me doy cuenta de mi soledad y de mi tristeza y no veo la salida, o si la veo esta es demasiado dificultosa; por eso huyo, escapo, mediante la iglesia, la droga, el comunismo, o cualquier forma de entretenimiento. Y por haber escapado de aquello que me produce temor hacia lo que me ayuda a escapar, eso cobra una tremenda importancia. ¿De acuerdo? De manera que me quedo apegado a esas cosas. Puede ser la esposa, la familia..., lo que sea. Pues bien, todo eso forma parte de la consciencia, ¿no?
He empezado muy lentamente, paso a paso, observando su camisa, el color de su camisa, también el color de su bufanda, profundizando cada vez más hasta que vi que tengo una red completa de evasiones. No las he visto una por una, no las he analizado; solo con ser consciente he empezado a profundizar cada vez más. ¿De acuerdo? ¿Comprenden todo esto?

